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La famosa laguna de Jacarepaguá, un vasto conjunto de vecindarios en el oeste de Rio de Janeiro, cuyo nombre significa “Valle de los Caimanes” en la lengua indígena tupí-guaraní dejó de de ser un valle bucólico con una exuberante vegetación tropical.

Alrededor de la laguna, en la que desembocan las aguas residuales de decenas de miles de habitantes, se han levantado cadenas de edificios residenciales.

El agua verdosa emana un olor pestilente. Desde las orillas se pueden ver ver los altos edificios de la antigua villa olímpica para los Juegos Olímpicos de 2016.

El brasileño Ricardo Freitas,  biólogo y experto en el tema es categórico: esta expansión urbana y su consecuente contaminación han puesto al caimán de Jacarepaguá “en peligro de extinción”.

– Preservativos en el estómago –

Según sus estimaciones, en la región habitan alrededor de 5.000 caimanes de la especie llamada “de hocico ancho”, por su nombre científico Caiman Latirostris.

Los más grandes pueden superar los tres metros de longitud.

Pero el “Cocodrilo Dundee” de Rio ha identificado un problema importante: el 85% de los ejemplares que ha examinado recientemente son machos.

Un desequilibrio que, según él, se debe en gran medida a la contaminación de la laguna.

“Los caimanes ponen sus huevos en zonas muy contaminadas, donde la temperatura del agua es más alta, lo que favorece el nacimiento de los machos”, explica.

“Son animales que dependen de la temperatura de incubación para la definición del sexo. En un agua a 29 o 30 grados tendríamos más hembras. Pero aquí el agua está mucho más caliente debido a los materiales en descomposición”, lamenta el biólogo.

Junto con los caimanes, todo el ecosistema local está amenazado.

“Al estar en la cima de la cadena alimentaria, (el caimán) juega un papel vital en el mantenimiento del equilibrio de las especies. Sin este, la biodiversidad está totalmente comprometida”, advierte el biólogo.

En más de veinte años de investigaciones en la laguna de Jacarepaguá realizadas por su ONG, Instituto Jacaré, este doctor en Ecología y miembro del colectivo internacional Crocodile Specialist Group UICN/SSC, ha capturado y registrado más de 1.000 caimanes en una base de datos.